sábado, 4 de diciembre de 2010

WTF is wrong with you?!


Creo que no hay ser humano, hombre o mujer que no se haya hecho esta pregunta alguna vez en su vida: ¿Quién entiende a los hombres/mujeres? Me da tanta risa comenzar a escribir sobre esto porque, aunque muchos piensen que soy la menos indicada, por mis distintas malas experiencias, para desglosar este tema, creo que exactamente esos desamores me han dejado enseñanzas muy valiosas que me gusta compartir con todos ustedes. En este post les expondré dos casos de dos hombres realmente increíbles para mí. Completamente opuestos en muchos aspectos pero, que tal vez coinciden en una cosa muy importante: al parecer, no saben lo que quieren. Les pondremos como nombres sujeto X  y sujeto Y. Obviamente se habrán dado cuenta que nunca escribo nombres. No me gusta delatar a nadie. A parte que he sacado algo bueno de cada persona con la que he estado. NADIE se merece ese tipo de canallada, sin contar con mi ex esposo al cual si he acanallado públicamente varias veces.
Sujeto X: El mismo protagonista del post anterior. Al leerlo, me escribió en seguida a decirme que se había sentido aludido, obviamente. Aún así me preguntó si no quería ser su “affaire”. Me dijo que para qué seguir de picaflor si podía estar conmigo (obviamente sin dejar a su novia). En ese momento se dibujó una cara en mi mente (¬¬). Pensé instantáneamente que este hombre no sabía lo que quería. Fui muy clara con él en el momento que paso lo que tuvo que pasar. Luego de eso dije podemos ser amigos, me caes super bien y no puedo negar eso. Pero hay una posibilidad muy remota de que esto vuelva a pasar (una en un millón). Él estuvo de acuerdo. Y aún así siguió buscando ese “remember”. Claro que yo he hecho caso omiso a estas proposiciones porque realmente no hay ningún tipo de beneficio para mi en esa relación bizarra. Después de sus mensajes volví a ser clara con él y le dije, muy cordialmente, claro en lo que mi carácter define como cordial: Yo ya fui tu affaire y no deberías acostumbrarte a que yo esté ahí. Lo siento pero yo no soy plato de segunda, soy material oficial. Si te gusta bien, sino también... En ese momento recordé que una semana atrás se había puesto medio especial porque supuestamente habíamos quedado en salir pero yo había salido con otra persona. Yo no voy a preferir nunca a alguien que no me ofrece lo que necesito, en vez de a alguien más, sea quien sea. Y él lo sabe bien. Sabe que está bien, supuestamente, con su novia, y aún sigue buscando un tipo de relación extraña conmigo.
Sujeto Y: De éste, hasta ahora, no había hablado. Por motivos de tiempo y cansancio no había tenido oportunidad de hacerlo. Y éste me sorprende más que el otro. Un tipo que, yo creería, perfectamente compatible conmigo. De ésos que se merecen el voto de confianza. Desde el principio se portó como un caballero. Y aún, habiéndose dado la oportunidad de llevar la situación a un nivel más “físico”, respetó siempre mi decisión de no hacer nada. Como yo si quería conocerlo mejor pensé que, tal vez el sexo, podría dañar de alguna manera esa ocasión de explorar oportunidades nuevas. Tonta yo, como siempre, perdí la oportunidad de un buen palo por creer que todavía existe gente buena (¬¬). Jajajajaja No, mentira. Ya hablando en serio, me comenzó a preocupar el hecho de que estaba considerando demasiado a ésta persona, y aún todavía no había definido realmente lo que él estaba buscando de mí. Así es que, como quien no quiere la cosa, expuse mi caso ante el juez. Y él me respondió: Realmente no soy la persona de quién deberías enamorarte. Yo ahora no puedo tener una relación seria. Ok. Para mí eso fue más que suficiente para apagar el love switch nuevamente. Obviamente no iba a tener el mismo trato con él, porque ahora me daba cuenta que, ésta relación, tampoco tendría ningún beneficio para mí. Igual seguimos hablando porque, realmente es una persona que me gusta mucho pero, ya mi rutina, no giraría alrededor de que él me escribiera, me llamara o no. He aquí mi sorpresa. Cuando comencé a portarme como la gente normal que no está enamorada, me tildaron de rara. No estaba rara, simplemente no puedes esperar que siga dando todo de mí en una relación que sé que no va a llegar a ningún lado. Cuando estoy amarrada, soy completamente diferente. Hago hasta lo imposible para que todo vaya bien. Así me toque gastar plata que no tengo para que se den las cosas. Pero si sé que no va a haber un futuro, ¿por qué me voy a molestar?
Normalmente me he dado cuenta que a los hombres no les gusta sentirse presionados a nada. Por eso procuro siempre llevar las cosas lo más “cool” posible. Y aún así siguen sin dejar de sorprenderme con sus actitudes. Por esas cosas del destino, se acaba de “subir a mi tren” (como él dice) un hombre que me dio un inside a la mente masculina. Me ayudó a entender muchas cosas, sin contar que, en dos días de hablar conmigo, me analizó tan perfectamente que quise llorar mientras leía lo que iba escribiendo. Luego de una extensa conversación, llegamos a dos conclusiones. La primera es, que el ser humano, en general (creo yo), es “mal llevado”, por naturaleza. Quieren hacer las cosas a su manera. Y todos queremos controlar emociones, situaciones y relaciones a nuestro antojo. Cuando vemos que el otro no muere por nosotros, aunque nosotros tampoco nos desvivamos por él/ella, nos sentimos, tal vez, desvalorizados. Ahí comienza el juego de quién resiste más el maltrato. La segunda, fue que tal vez yo estoy haciendo las cosas mal. Analizando bien la situación me doy cuenta que no he sabido tomar buenas decisiones. Obvio yo decido cuándo y cómo pero, al final nada de lo que he hecho me va a beneficiar de ninguna manera.
A muchos les pasa lo mismo que a mí. El sujeto X, confieso, que para mí fue un experimento. El sujeto Y, tal vez, fue un intento más de tener fe en el amor. Ya sé que, a estas alturas, debería poner al “amor perfecto” en una caja de recuerdos de la infancia, junto con el hada de los dientes, unicornios, trolls, etc. Pero no podemos negar, que todos en algún momento, sentimos ese no sé qué, que nos causa esa incertidumbre de si será o no será. Y admítanlo, a todos nos gusta. Lo que seguiré sin entender es porqué andamos de aquí para allá en estas relaciones sin significado alguno. Claro que, me incluyo, porque yo he cometido este mismo error. No hemos, todavía desarrollado ese amor propio que, nos permita estar solos, sin buscar la aprobación de otros. Si no estamos en condiciones de tener ningún tipo de relación seria, lo peor que podemos hacer es acceder a esta seudo compañia que buscamos. ¿Para qué agregar más personas a una lista de gente que, simplemente dejaremos en el pasado, y que no serán más que “una raya más al tigre”?



BTW: Tuve muchos comentarios por la foto que acompaña este post. De eso se trata. Se podría decir que es un sarcasmo, una ironía. La persona en la foto fue, en su momento alguien muy importante para mi pero, dadas las circunstancias, pasó a ser una raya más al tigre... OJO para los q me han preguntado NO ESTOY CON NADIE!

viernes, 3 de diciembre de 2010

Es que me gusta cómo me trata...

Como dije anteriormente, odio complicarme, más que cualquier otra cosa. Odio esas relaciones tormentosas, con celos infinitos que no dejan vivir a nadie. Yo no soy de esas novias a las que les tienen que pedir permiso para ir a la isla o para salir con los panas. No soy de joder porque ves porno o porque ves a una tipa buena en la calle. No me gusta prohibir amigas. No me gusta pedir claves. No me gusta juzgar a nadie. Pero lo que menos me gusta son los problemas con gente que no tiene nada que ver conmigo.
Mentiría si dijera que nunca me metí con alguien amarrado, con novia, vaciles o, en general en una relación conocida. Pero siempre he dejado bien claro que no quiero problemas con nadie. No me gusta interferir en ninguna relación, por eso, las veces (que han sido pocas) que he sido la razón de infidelidades, he marcado una claúsula perfectamente redactada en mi mente, un contrato verbal por así decirlo: “No me voy a hacer la santa, porque no lo soy. Yo no voy a pedirte que termines con tu pelada/novia/mujer/etc, porque el hecho de que le pongas los cachos, obviamente hace que yo no quiera tener nada serio contigo. Lo único que te pido es que yo no tenga ningún problema con niguna novia celosa...” Yo no busco hombres comprometidos. No es por tirarme a la gran cosa, pero me llegan. Y lo siento, puede ser que salga por ahí una novia celosa que diga: claro la puta es la que se ofrece; pero yo no tengo la culpa. Hay veces que la novia no les da lo que ellos quieren, y otras simplemente sus novios son unos perfectos remedos de hombre que realmente no valen la pena. En cualquier caso es su culpa, en la primera por no darles y en la segunda por ser las pendejas que, sabiendo que son una porquería, siguen con ellos. Por último, la que esté libre de pecado que lance la primera piedra.
Pero bueno, eso realmente no era de lo que quería hablar. Simplemente quería hacer una pequeña introducción a algo que me pasa ahora. Como ya dije, han sido pocas veces las que he estado con un hombre que esté en otra relación. Y una recientemente me ha hecho preguntarme tantas cosas. Obviamente, nunca llegaré a entender completamente al ser humano pero, quiero hacer un intento de analizar a éste tipo de hombre tan pintoresco. Resulta que es el típico macho alfa con la novia inteligente, bonita y deshinibida. Aparentemente la relación perfecta. Y, cuando estuve con él, la primera pregunta que le hice fue: ¿Por qué estás con ella si vas a terminar buscando lo que te hace falta en otro lado? ¿Por qué te amarras? No es que llevaran mucho tiempo o tengan algún tipo de relación que implique compromisos inamovibles. Su respuesta fue: Es que me gusta cómo me trata...
Definitivamente morí con esa respuesta. Todavía no entiendo ese tipo de relación. Te gusta cómo te hace sentir esa persona por ratos, porque al parecer no te llena lo suficiente, sino no tendrías que buscar en otro lado. Por último si buscaras en mí sólo sexo, hasta lo entendería. Pero nosotros hemos compartido conversaciones de horas tomándonos solo un café, y he tenido que lidiar a veces hasta con celos. La imagen de macho alfa me parece un poco difícil de describir en este personaje pero, creo que es exáctamente el estereotipo perfecto. Un hombre que ante todos es un dios, pero por atrás es un simple ser humano. Y, a todo esto, ¿qué sacan estando en una relación que no los llena? Tal vez aparentar al mundo que están bien.
Raro. Definitivamente se me hace muy raro. Para mí, como ya lo he dicho, lo blanco es blanco, lo negro es negro. Si una persona no me llena simplemente no estoy con él. Y si no hay quién me llene completamente, sencillamente no estoy con nadie. No ilusiono a nadie, no me comprometo con nadie. Así de simple. Yo no descepciono, yo no miento (aunque no lo crean soy malísima para mentir por eso prefiero no hacerlo), yo no rompo promesas.
Y después se preguntan por qué decimos que los hombres son una mierda... En todo caso, algunos... (sin aluciones personales)

Crudamente Hablando...

Comienzo advirtiéndoles que, tal vez, este post, pueda ser ofensivo, para algunos. ¿Saben qué? Me vale verga. Esta entrada va a ser bien cruda y les voy a decir las cosas como son, o como yo las pienso. A ver si así algunos entienden.
Muchos creen que soy un poco “especial”. He escuchado todo tipo tipos de comentarios a cerca de mi. Y hay bastante gente que malinterpreta, casi siempre, lo que digo en twitter, facebook y hasta aquí en mi blog. Puedo ser realmente una hijueputa con quien se lo merezca pero, así también puedo ser la mujer perfecta para el que se lo gane, con respeto y confianza. Gracias a Dios poseo la virtud de escribir y hablar de todo lo que me de la gana. He leído muchísimo, mis padres me han educado bien, así que puedo opinar de casi cualquier tema y, si no lo hago, muchas veces, es porque, con el tiempo me he vuelto muy ahuevada en muchas cosas, y odio las confrontaciones. Evito cualquier tipo de problema, no me gusta complicar mi vida más de lo que ya está. Y más que nada porque, con algunos temas, soy tan apasionada defendiendo mis puntos de vista que, puedo parecer muy agresiva. Mucha gente se asusta un poco con mis comentarios, actitudes y opiniones sobre ciertos temas, más específicamente sobre el sexo.
Lo que me lleva a escribir esta entrada. Definitivamente soy muy abierta para hablar del tema pero, eso no significa que practique todo lo que hablo con el primero que se me cruce por en frente. Las cosas conmigo son simples. Primero que nada yo soy ahuevadísima, aunque no parezca. Si alguien quiere cogerme la mano o darme un beso la primera vez que me vea, lo más probable es que yo no me deje. Y puede ser que me guste mucho esa persona pero, es un reflejo medio estúpido que tengo, tal vez ocasionado por todas las cosas malas que me han pasado en la vida. Y segundo, todo lo que creo sobre el sexo y todo lo que sé, lo que he aprendido y todo el entusiasmo que muestro por éste, solo lo llegan a conocer las personas que se han sabido ganar mi confianza. Si hablo del sexo como si fuera algo normal es porque ES ALGO NORMAL. Es una función natural del cuerpo, de todos los seres humanos. No entiendo cuál es el problema, cuál es el gran tabú que todos ven en mis tweets, en mis posts, todos piensan lo mismo pero no se atreven a decirlo. Yo por otro lado no me callo por nadie y no lo voy a hacer jamás. PERO el que sea de mente abierta no quiere decir que sea de patas abiertas.
A ver caras de la verga se los desgloso en jerga guayaquileña/ecuatoriana a ver si dejo ésto bien clarito.  El que me guste el sexo y hablar de el, no significa que sea puta o zorra, y que ande practicando lo que creo y digo con el primer pendejo que conozca. Para mi las cosas son muy puntuales y muy simples. La confianza es clave para cualquier tipo de relación, amigos, novios, vaciles, fuck buddys, lo que sea. SI quieres ser mi amigo seremos amigos. Si quieres tener algo más conmigo, es o blanco o negro. Es tan fácil cómo decir quiero que seamos amigos con derechos o de verdad quiero conocerte más. Si me da la gana digo que sí, sino no. Pero lo peor que puede hacer un hombre es engañarme para tener algo conmigo. Si voy a ser solo un palo vago, quiero que tú también seas MI palo vago. Si creen que soy una mujer normal, pues déjenme decirles que no lo soy. Yo no soy sentimentalista, a menos que sea necesario; ni soy de las que te llama al día siguiente de haber tirado una canita al aire. Pero tampoco vas a esperar que sea así de descomplicada si me llego a enterar de que me han mentido. Por las buenas me llevo bien con todos, sin mentiras ni engaños. Claro que YO soy la que decide si sí o si no. Si alguien quiere estar conmigo como un vacile, soy YO la que decide si aceptar o no pero, siempre espero saber exactamente qué se quiere de mí. Así controlo mi love switch. Prefiero la honestidad antes del físico (aunque obviamente también es importante).
Pocos han podido conmigo. No me jacto de nada, soy como soy, sincera, dedicada y entregada, en todos los aspectos de mi vida. Pero ese lado bueno, solo llegarán a conocerlo los que puedan retribuirme de la misma manera. Un palo vago, creánme, no va a saber ni la mitad de lo que puedo hacer. No solo por que no confío en él, sino porque simplemente no me da la gana de mostrarme como soy realmente. “The good stuff” se guarda para el que verdaderamente lo merezca.



viernes, 26 de noviembre de 2010

Sin nombre...



Quise buscar un nombre apropiado para esta entrada pero, lamentablemente no se me ocurrió ninguno. Ayer fue el día para eliminar la violencia contra la mujer. Tenía planeado escribir algo que se vio desplazado, por un momento, por el cansancio que me mando a dormir más que temprano.
Vivimos en una sociedad tan retrógrada que literalmente da asco. Lo siento si soy un poco cruda al escribir este post pero, este es un tema que causa gran impacto en mi; me imagino que por la foto del comienzo ya se habrán dado cuenta.
Hay tanto que tengo que decir que realmente no encuentro por dónde comenzar. Tuve mucho dolor en mi vida durante bastante tiempo. Tres años fui víctima de muchos abusos. Vivía entre peleas interminables, insultos y, uno que otro golpe. Y acepté todo eso por mi hijo. Ahora miro para atrás y odio lo que fue mi vida en ese entonces. Odio haber dejado a mis hijos expuestos a ese tipo de situaciones. Odio el daño que les causé por dejarme maltratar de esa manera. Hay tantas cosas que recuerdo como si fuera ayer.
La primera pelea que tuve con mi ex esposo está grabada en mi mente como si hubiera sido hace poco. Yo estaba embarazada y mi hijo mayor estaba enfermo. Lo habíamos llevado al médico la noche anterior con mis padres y nos había dicho que era alérgico a casi todo. Sería casi una sentencia de muerte que alguien fume dentro de la casa. Desgraciadamente esa mañana, ese ser y yo estuvimos peleando, y él para hacerme enojar sacó un cigarrillo para fumar en nuestro dormitorio, dónde mi gordo enfermo y yo (embarazada), también estábamos viendo televisión. Lo único que se me ocurrió hacer en ese momento fue arrancarle el cigarrillo de la boca y romperlo. Tal vez no fue la mejor reacción pero, no pude contener la rabia que sentí en ese momento al ver que irrespetaba de esa manera la salud de mi hijo, sin mencionar la de su hijo que aún no había nacido. Y, sin duda alguna, mi reacción no merecía lo que pasó después de eso. Dicen que una madre, en un momento de desesperación, puede llegar a poseer cuatro veces su fuerza normal, para defender a sus hijos. No sé de dónde saqué fuerzas para defenderme, porque en ese momento, histérico porque rompí su cigarrillo, él se abalanzó sobre mí y comenzó a ahorcarme. Sé que todo esto parece mentira pero, lamentablemente, fue algo que pasó en la vida real. Con todas mis fuerzas lo empujé y cayó sobre una pequeña escalera que teníamos en el cuarto. Se rompió la cama, se quebró un vaso. Él comenzó a golpear las paredes y las puertas. Trató de golpearme a mí.
Recuerdo que mi hijo estaba ensimismado sentado en la cama, viendo televisión, como que si no hubiera nada a su alrededor. Tenía sólo tres años. Cuando él salió del cuarto, pude coger mi celular y encerrarme en el baño para llamar a mi papá y que me recogiera. Mi padre salió corriendo del trabajo y cuando llegó a mi casa encontró todo desbaratado. Y a mi gordo viendo televisión como que nada hubiera pasado. Me fui con mi papá y en el camino recordé un presagio que me había hecho cuando dije que me iba a casar. Esa noche me dijo: “Cuánto apostamos a que no pasa ni un mes de que te vas a vivir con él y te pega”.
Y eso fue poco. La primera pelea siempre es la más suave. Después de eso todo va en declive. Tengo todavía grabada su voz diciéndome al oído en una pelea, cuando ya estaba de casi ocho meses: “Vamos para que abortes. Si quieres ahorita mismo te llevo para hacerte sacar esa cosa.” Muchas veces me eché la culpa de todo. Cuando comencé mis tratamientos y a medicarme me di cuenta que el problema no era yo. Tratamos de sacar adelante el matrimonio durante tres años. Vivimos con mis padres, vivimos solos, vivimos con los padres de él y al final vivimos en un departamento que nos construyeron mis suegros en la casa de ellos. Al principio, él no trabajaba, por lo que pensamos que, tal vez eso era lo que lo ponía de mal humor. Luego empezó a trabajar y los problemas siguieron llegando. Al final del matrimonio no quedaba nada de respeto, nada de amor, nada por qué luchar.
Muchas veces nos separamos y todas volvía con él. Después de haber sido madre soltera con mi primer hijo, no quería que el segundo pase la misma suerte pero, tampoco quería seguir exponiendo a mi hijo mayor a tanto sufrimiento. Así que cometí la mayor estupidez que pude haber cometido y fue dejar a mi bebé viviendo con mis padres. Y me fui. Con amenazas o con trucos, falsas promesas de que había cambiado, siempre me recuperaba pero, al final todo volvía a ser como antes. Las peleas cada vez se hacían más fuertes. Ya no le tenía miedo, los golpes ya no dolían. El odio, la rabia, los amortiguaban. Mi suegra muchas veces trató de meterse pero, recibió golpes también. Era mi hijo menor ahora el que presenciaba los rines de boxeo que se armaban en la casa. Incluso hubo alguna ocasión en que él trató de pegarle a nuestro hijo que, ahora tiene dos años.
Hasta que un día dije, NO MAS. Sé que suena como un cliché pero es verdad. Lo único que necesitaba era un empujoncito y supe exactamente dónde encontrarlo. Luego de una pelea monumental, ese ser, como era costumbre se fue a chupar al cumpleaños de un amigo, dejándome a mi encerrada con nuestro hijo, en la casa. Se llevó mi celular y se llevó mis llaves. Si hubiera habido alguna emergencia, hubiera tenido que salir por la ventana. Llegó casi a las cinco de la mañana. Aproveché que estaba dormido, cogí a mi bebé, empaqué lo que pude y pedí un taxi. Mis suegros salieron a ver qué pasaba, por qué me iba. Y lo único que pude hacer fue mentir para que no trataran de retenerme.
Lo que más odié de esos tres años de mi vida es que me convertí en la mujer que tanto detesté mientras crecía. Esa mujer sumisa que hacía todo lo que el marido le ordenara. Esa mujer sin carrera, sin sueños, sin aspiraciones. Nunca lo vi desde el lado de la persona que es abusada. Lo que uno hace por amor; por amor a los hijos, para que estén bien y felices. Eso era lo que yo pensaba al aguantar tanto. Y es ahora que me doy cuenta que estaba tan equivocada. A veces me odio a mí misma al recordar todo lo que pasaron mis hijos. Me odio al pensar que dejé a mi bebé, que estuvo dentro de mí nueve meses, a quien cuidé como un tesoro, de quién no me despegué ni un segundo durante su primer año, por un remedo de hombre que no valió ni la mugre que tiene entre las uñas. Me odio al ver a mi hijo menor con arrebatos de ira y rabietas porque, es lo único que ve de su padre desde que nació.
Pero más que nada me odio por haberme dejado humillar de esa manera. Porque dejé de ser yo. Recuerdo que mis amigas me preguntaban cómo era posible que yo, teniendo el carácter que había tenido siempre, me haya dejado mangonear de la manera en que lo hice. Nunca podré perdonarme el daño que les hice a mis pequeños y, lamentablemente, todo lo estoy pagando de una manera u otra.
Nunca voy a poder borrar estos recuerdos de mi mente. Nunca podré cambiar mi pasado. Pero puedo, tal vez, impedir que les pase lo mismo a otras. Puedo tratar de abrirle los ojos a esta sociedad machista y troglodita. Démonos cuenta que nosotras las mujeres, somos el regalo más valioso que pudo darles, la vida, a los hombres. No nos dejemos basurear por nadie. Ninguno tiene el derecho de hacernos sentir menos de lo que somos. Depende de nosotras crear una nueva sociedad donde nuestros hijos puedan vivir sin violencia. Cualquier tipo de conducta que no nos alimente para ser mejores seres humanos, contribuye al maltrato. Desde una mirada hasta un golpe, un insulto, una grosería. No debemos ser menospreciadas por nadie porque, NADIE está por encima de nosotras. No cometan el mismo error que yo, de pensar que los hijos están mejor con la familia unida porque, los niños merecen un hogar sano y feliz para vivir, no un campo de batalla. Por experiencia les puedo asegurar que, el arrepentimiento más grande que una madre puede sentir, es haberle hecho daño a sus hijos de manera directa o indirecta.
Y hombres, recuerden que, en algún momento pueden tener hijas; recuerden a sus madres y hermanas, no creo que quisieran que alguien las trate de esta manera. Tratar mal a una mujer no los hace más machos al contrario, los hace tremendos maricones.
Piénsenlo…

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Prueba superada... o, ¿no?

Luego de escribir el anterior post, inmediatamente mandé el link a la persona en cuestión. Hubo tanto entre nosotros y a la vez tan poco, que pensaba haber superado, esa bizarra relación, hacia un tiempo ya. Imaginen mi sorpresa al darme cuenta que no fue así. En una conversación posterior a la lectura del post, este hombre que tanto quise (o quiero), me volvió a estremecer el corazón con unas pocas líneas.
Hace mucho tiempo que no hablabamos pero, la última conversación que tuvimos, en una noche de desvelo, definió completamente el rumbo de nuestra “relación”. O, eso creí yo. Realmente me alegró haber tenido esa charla con él. Entre tantas cosas que me dijo recuerdo algo que me llamó mucho la atención. Después de preguntarme por qué lo amaba tanto, me dijo: “Yo soy un mujeriego, bebedor, adicto al sexo, hermitaño, infiel... Y porque te amo es que no quiero arrastrarte a mi vida miserable. No quiero que sufras como lo hago yo...” Le dije: “Todo lo que me acabas de decir, ya lo sabía, y aún así te amo. Pero entiendo en qué momento de tu vida te encuentras y tampoco te pediría que me incluyas en ella...” En ese instante cerré ese capítulo de mi vida pensando en lo maravilloso que era este hombre aún teniendo todos estos defectos. Y me dije a mí misma: ”Ahora sí podré continuar”. Luego de eso nos vimos una vez más y, en mi cabeza, ya todo había cambiado. No sé si fue por tantos problemas que tenía yo en ese momento, o que él estaba enfermo pero, al final, no pude disfrutar completamente de esa tarde en su compañia. Aunque sí, admito, que me alegró muchísimo verlo luego de tanto tiempo.
Estos últimos meses he conocido personas muy interesantes, con las que podría fácilmente mantener una relación amorosa “sana”, por decirlo de alguna manera, si es que no estuviera tan feliz estando sola. Pero de entre todos estos individuos, hubo uno que me llamó la atención más que los otros. Coincidentemente comparte muchas cualidades de las que me vuelven loca de “el gran amor de mi vida”. Me parece muy lindo, no lo niego, pero haría falta bastante para que yo llegue a tomarlo como algo más.
Prosigo. Hoy hablé con mi seudo “hombre perfecto”. Y entre algunas cosas le conté esta cierta atracción/interés que he sentido por esta otra persona. Y la reacción fue totalmente inesperada. No sé de verdad a qué se debió su actitud un poco fría, cortante. Pero sí me pidió que si llegaba a tener algo con esta otra persona se lo dijera, porque eso significaba que entre él y yo no habría nada nunca más.
Se me hace un poco difícil describir cómo me sentí en ese momento. Al principio experimenté un poco de rabia porque me estaba, de cierta manera, amenazando (realmente no es tan dramática la situación como suena con esa palabra pero, no encontré otra :S). Pero a la vez me sentí confundida. ¿Qué me importaba a mí lo que pensara esta persona que, si bien es cierto, había sido muy importante, pero que ya no formaba parte de mi vida?, ¿Por qué me hizo sentir mal el hecho de saber que, tal vez, no habría de estar con él nunca más?. No puedo negar que, cada momento con él fue verdaderamente especial pero, pensé haber superado ese dolor que sentía por no poder estar con él. Y, quizás, he obviado un detalle importante en la historia. Cuando comenzamos a escribirnos y a construir esa seudo relación, él estuvo dispuesto a estar conmigo frente a todos, sin importar las circunstancias en que yo me encontraba pero, yo lo rechacé. Luego simplemente las cosas no se dieron a nuestro favor. Cuando yo por fin me di cuenta de que él era el hombre de mi vida, ya era muy tarde.
Pasó mucho tiempo para que yo, finalmente me deshiciera de la esperanza de que, en algún momento podamos volver a estar juntos. Y mientras tanto me refugiaba en los versos de Pablo Milanés: “La prefiero compartida antes que vaciar mi vida; no es perfecta mas, se acerca, a lo que yo simplemente soñé...” Ahora, después de tanto que ha pasado, es que me doy cuenta que la prueba más difícil, hasta ahora, está por venir. Es verdad, enterré mi sueño de ser feliz con alguien que, no solo adoro, sino que admiro, aún con sus tantos defectos, y decidí seguir. Pero aquí va la parte engañosa porque, ahora, me toca elegir dejarlo atrás completamente y renunciar también al hecho de que, a pesar de todo, siempre estaba en la parte de atrás de mi mente. Como un sueño olvidado que, todavía no pierde la posibilidad de despertar. Si decido seguir, él dejará de ser el gran hombre de mi vida. Mientras estoy sola, lo sigue siendo pero, en el momento de que llegue alguien más, tendré que revocarlo de su título.
Muchos pueden haber pasado por esto. ¿Cómo olvidar tanto?¿Cómo renunciar a la idea de estar con alguien? La verdad no sé cómo hacerlo. Estoy más que convencida que, un clavo no saca otro clavo. Sé que como él, no hay dos, y ése es mi karma. Acepté que nunca será solo mío pero, no me preparé para cuando no sea mío nunca más.
Con cabello largo, una sonrisa hermosa y una risa contagiosa me bastaba. Y aunque, en este preciso momento no es algo que impere, llegará el día en que, su voz y sus manos por ratos, no basten para hacerme feliz. En ese momento sabré efectivamente si la prueba ha sido superada, o no.

lunes, 22 de noviembre de 2010

MALA...

Todos tenemos un amor (o amores) que nos ha dejado marcados de una u otra forma. Hoy, leyendo un blog, recordé a cada uno de mis ex novios, vaciles, etc., y me di cuenta de una cosa. Después de todo lo que he pasado, porque, aun siendo tan joven he pasado por mucho, le debo gran parte de mi felicidad a un sólo amor, un solo hombre. Este post se refiere, obviamente a personas que no tienen ningún tipo de relación consanguínea conmigo, antes de que piensen que soy una mala persona por no deberle mi felicidad a mi familia.
En este momento de mi vida he logrado un balance emocional casi perfecto aunque, sé que todavía me falta bastante por crecer en ese aspecto. Hubo alguien que me devolvió mi vida. Éste, es un hombre más que inteligente, al único que he considerado realmente un desafío y motivación para crecer como madre, como mujer, como ser humano en general. Éste hombre, que me devolvió completamente mi autoestima, se volvió el único amor de mi vida. Con su pensamiento izquierdista, socialista, bohemio, revolucionario, removió en mi, sentimientos e ideas que tenía sepultadas, reprimidas muy dentro. Cosas que pensé en la adolescencia y que, según los prejuicios sociales, debía enterrar para poder madurar. Este ser completamente fiel a sus creencias, me enseñó muchas cosas. Me enseñó desde política, hasta lo que realmente significan las palabras libertad, amor y comprensión. Puede sonar muy cursi, lo que es un poco raro en mí, pero esta persona verdaderamente significó mucho.
Lo que más admiro de él, es el compromiso que tiene con la vida. Cómo puede despreciar completamente elementos que, para muchos se han vuelto necesarios, y para él simplemente son irrelevantes y superfluos. Vive una vida simple, haciendo lo que le gusta, sin aparentar por nadie y fiel a su pensamiento, para muchos “terrorista”. Lamentablemente lo nuestro nunca pudo llegar al grado de ser una relación por muchos elementos externos pero, nunca reproché o lamenté nada de lo que pasó entre nosotros. Le agradezco mucho. Él me dio valor para afrontar muchos problemas que tenía en ese entonces. Él me devolvió la ilusión de amar y de confiar en alguien. Me apoyó en cada uno de mis pasos y se preocupó siempre de que estuviera bien. Me brindó alegrías gigantes con las cosas más simples. Y a diario supo cómo sacarme una sonrisa, sin importar lo mal que me sentía en mi casa. Frases como: “¿si me fuera a la selva como guerrillero irías conmigo?”, me iluminaron y me dieron valor para deshacerme de todo lo malo que estaba destruyendo mi vida poco a poco.
Él fue la mayor influencia para que yo sea como soy ahora. Una mujer independiente, fuerte, segura de sí misma, consciente de sus defectos, y más que nada de sus virtudes. Muchos pueden confundir mi confianza con arrogancia; o tal vez mi independencia con la idea de que no necesito de un hombre. Varios me han dicho que soy MALA. No creo que ninguno de mis actos sean impulsados por maldad. Este gran amor de mi vida, me enseñó lo valiosa que soy y que me merezco más de lo que muchos me ofrecen. A veces he tratado de conocer a alguien pero, al ver que muchos tienen intenciones románticas conmigo, simplemente me alejo. Es lo contrario de ser mala. No me gusta herir a nadie, por eso cuando veo que, de una u otra forma, la relación con alguien puede tornarse, de alguna manera, incomoda, solo desaparezco.
No creo ser mala porque no quiero nada con nadie. Lo he mencionado en varios posts anteriores. No es que no quiera volver a enamorarme, el problema es que no encuentro a nadie que valga la pena el esfuerzo. Por lo menos, nadie que me corresponda. Y mientras voy conociendo a nuevas personas, personas viejas en mi vida, personas que conozco de años, o personas con las que nunca me imaginé hablando, sencillamente no me entrego por completo. No es por creerme la gran cosa pero, sé que soy capaz de ser muy querible y tengo cualidades muy específicas a las que los hombres se sienten atraídos pero, mi carácter es así naturalmente. El hecho de que me porte bien con todo el mundo no quiere decir que quiera algún tipo de relación amorosa con cualquiera que hablo de vez en cuando. Soy muy abierta para hablar de mi vida y de muchos temas más, y esto no significa que confíe en alguien como para tener algo. Soy muy sociable y muchos confunden eso como un interés de más allá de amistad.
Esa persona que me regaló tanto, a la cual adoro más de lo que adoré a cualquier otro, me educó, de cierta forma, dándome a conocer las miles de virtudes que tenía en mí y a la vez, me señaló defectos y me abrió los ojos a la solución para ellos. A él le agradezco infinitamente mi libertad, no solo física, sino emocional también. Y, bueno, si muchos piensan que es malo pensar en mí y en mi bienestar, pues le agradezco también por haberme hecho MALA.


Para el GRAN AMOR DE MI VIDA: “Desnudémonos pues como viejos amantes, que lo mismo de siempre nos queda adelante…” Silvio Rodríguez, Aunque no esté de moda… Con esto ya sabes quién eres…

¡FELIZ DÍA DE LA MÚSICA!


Hoy me levanté y me enteré de que era el día de la música. No sé, realmente a quién o qué, agradecer porque la música ha sido parte muy importante en mi vida. Estudié siete años piano, historia de la música y apreciación musical, y realmente puedo decir que, sin música, mi vida no tendría sentido. Muchos nos hemos visto influenciados, de manera positiva y negativa, por canciones, compositores y cantantes diferentes. Por eso, no me queda más que decir: ¡FELIZ DÍA!
Feliz día de la música...
A todos aquellos, que como yo, se han matado estudiando para alcanzar un sueño, que muchos consideran una pérdida de tiempo. A todos los que han aprendido a tocar algún instrumento por su cuenta, viendo videos de youtube o sacando las canciones de oído. A esos que se pasean por las playas tocando por unas monedas. A todos esos que cantan en la ducha y en los karaokes cuando están borrachos. A los que duermen escuchando música, se levantan con la radio encendida y salen a trabajar con su ipod en el bolsillo. A todos esos músicos que, no comprometen su visión y estilo solo por vender discos. A todos aquellos que viven y respiran música. Y finalmente, a todos aquellos a los cuales, alguna canción los ha hecho cantar, bailar, desestresarse, deprimirse, llorar, reír, amar...
Realmente no imagino a alguien que diga que no le gusta la música. Ese ser me daría mucha pena verdaderamente.