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sábado, 13 de febrero de 2021

TODOS LOS HOMBRES SON UNA MIERDA

 

El otro día vi un tik tok de un chico guapísimo que contaba que su mamá le había preguntado si era verdad que le gustaban los hombres. Su respuesta me pareció muy acertada: “no, mamá, no me gustan los hombres, los hombres me ponen cachondo, a nadie gustan los hombres.” Y sí, las mujeres somos seres superiores por mucho, fuera de joda, somos más sensibles, somos completamente multitasking, TENEMOS EL PODER DE DAR VIDA Y ALIMENTARLA SÓLO CON NUESTRO CUERPO. En general, ¡somos unas diosas!

Pero este no es un post sobre lo maravillosas que somos las mujeres (que no se me note el amor propio, o ¿sí?). Este es un post sobre los hombres. Todas tenemos amigas, y muchas veces nosotras mismas, hemos dicho la frase “todos los hombres son una mierda”. Todas nos cruzamos, nos enamoramos, de un mamarracho (o varios) que nos dejaron de trauma la generalización. Y, dejando a un lado a abusadores, machistas y psicópatas, quiero hablar específicamente de los hombres comunes que, también han sido metidos en el saco de caca de nuestros traumas.

Del experimento de esperar para hacer las cosas bien, me llegó una revelación muy valiosa. Muchas veces nos metemos en relaciones románticas, demasiado rápido, pensando en que todo va a salir bien. Les damos el beneficio de la duda. Todo parece perfecto, hasta que ZAS! Simplemente ya no lo es. Te das cuenta que esta persona de la que te enamoraste, te dio exactamente lo que tú querías para atraparte en sus garras (sé que es una exageración, pero denle chance a mis hipérboles). Y ahí, estúpidamente enamorada, te sientes como zapato con hueco, por donde se filtra el agua si caminas en la lluvia. Pero no nos damos cuenta que esta imagen que creamos, y que, el susodicho, nos ayudó a crear, no es más que una idealización del príncipe Felipe de Disney. Y esa inseguridad que nos generó esa, o esas relaciones fallidas, nos joden el resto de nuestras futuras relaciones.

Ahora, el mundo de las relaciones se vuelve cada vez más difícil desde que existen las redes sociales. Ya no conocemos gente a través de amigos, como en antañommm, y ni siquiera eso funciona, en ciertas ocasiones, porque, CRÉANME, he tenido malas experiencias de amigos que “me han recomendado” para salir y que fueron pésimas (esta va para ti Joros). El problema en sí es que TODOS tenemos traumas emocionales no resueltos y, entre amigos, normalizamos estos issues. Lo cual te hace pensar que ellos, de verdad son buenos partidos, a pesar de… Y las redes sociales nos ayudan a crear una imagen perfecta de nuestras vidas, porque !Vamos! Nadie comparte sus momentos tristes en redes...

Los millenials venimos de una crianza complicada, donde la generación pasada tenía muchos traumas, muchas carencias, donde no estaba normalizado ser cariñoso, se comunicativo, ser asertivo. Más que nada en Latinoamérica nos criamos con el “porque yo lo digo y punto” o con el “debes llegar virgen al matrimonio, y si te vas de la casa te vas casada”. Lo cual nos generó muchísimos traumas y, aunque la gente no lo quiera ver y diga que a ellos les pegaron y están bien, PUES NO MI CIELA! No estás bien porque sino no tuvieras tantos problemas de compromiso, confianza, sin responsabilidad afectiva, no sabemos cómo comunicarnos de manera asertiva. Hay tantos issues que nos generaron estos padres que trabajaban todo el día y que llegaban cansados. Obviamente hay excepciones, pero la gran mayoría vivió con esta generación que no sabía ser padres. Y está bien, nadie nace sabiendo cómo ser padre y, en ese tiempo, no existía tanta información como la hay ahora sobre estos temas. No les estoy echando la culpa a mis viejos, ellos hicieron lo mejor que pudieron con lo poco que tenían disponible. Pero, de aquí en adelante, LA RESPONSABILIDAD DE SANAR, PERDONAR Y MEJORAR ES, EXCLUSIVAMENTE, MÍA.

Creo importantísimo, y lo dije en algún tuit que recibió mucha atención, volver a normalizar la pregunta ¿cuáles son tus intensiones conmigo? No porque quiero amarrarme en este instante, o porque veo un futuro lleno de hijos y un perro contigo. Lo que quiero saber es si le pongo empeño a esta huevada, si dejo ir al ganado o si sólo estamos jodiendo. En este momento existen demasiados tipos de relaciones: relaciones comprometidas que no tienen ningún tipo de definición tradicional, relaciones sólo para joder, en las cuales sólo se valora el sexo, relaciones abiertas, relaciones serias en el estilo tradicional. Todo se vale siempre y cuando las dos personas estén de acuerdo. Y todas, léanme bien, TODAS acarrean responsabilidad afectiva. Como le dijo el zorro al principito. “eres responsable de lo que decides domesticar”.  Todas tienen vínculo afectivo, ya sea con compromiso o no. Así que pilas con eso. El problema realmente es que, en muchas ocasiones, no somos sinceros y fingimos un vínculo más fuerte para conseguir cosas que la otra persona no está dispuesta a dar de buenas a primeras. ESO sí es ser miserable. Hay billones de personas en el mundo y tú te obsesionas con una persona, le mientes para estar con ella y la dejas jodida para el resto de su vida, solamente para saciar esa obstinación de estar con ella/él. Y si les hablo de esto, es porque esta huevada de ser miserable, no es exclusivo de los hombres. Las mujeres también lo hacen solo que de manera tapiñada por el prejuicio de que nos llamen PUTAS. A esta aseveración siempre respondo “puta sería si cobrara, yo lo hago por amor al arte”.

Con este post no quiero meterles el dedo en la llaga a los hombres. Lo contrario. Quiero reivindicar la imagen de estos seres que amodio con todo mi ser. Porque me rodean hombres buenos, con todos sus defectos e imperfecciones, pero que, como todo ser humano, han cometido errores. Y quiero comenzar contándoles todo lo bueno que, yo creo, que tienen estos animalitos de la creación.

Primero que nada y, esto no me voy a cansar de repetirlo, el mayor problema que tienen las mujeres es querer que el hombre se comporte como ellas lo harían. Los hombres son una cosa a parte, son sencillos, son básicos, son niños y son inmaduros. Y esto lo digo en el mejor de los sentidos. Los hombres son capaces de ser felices con las cosas más pequeñas, no se complican, no se obsesionan con detalles minúsculos. Son muy fáciles de complacer. Conservan, toda su vida, ese vínculo con su niño interior, lo cual me parece lo más maravilloso del mundo. ¿Quién no quisiera seguir emocionándose, a sus 50 años, con cosas de la infancia? Un juego, un cómic, un muñeco de colección, conocer a un jugador importante, un gol. Nada de esto les impide cumplir los roles que se han comprometido a cumplir cuando es por decisión propia. Detesto de verdad ver videos de novias que los joden cuando están jugando play, o que los llevan de compras horas para que se queden sentados sin hacer nada. Hay actividades que se hacen juntos y, cuando estás en pareja, la mayoría no entiende que NO DEBEN PASAR CADA MINUTO DEL DÍA PEGADOS EL UNO AL OTRO. Esto solo genera una dependencia super insana.

Y ahora un pequeño story time, para poder explicar mejor mi punto.

Toda mi vida había sido una persona infiel. Incluso cuando estuve perdidamente enamorada, puse cachos. Y no porque me faltaba algo (bueno una vez sí fue por venganza), no porque no me sentía valorada. Yo pude amar a alguien con locura y, aún así, salir y ponerle los cachos. Y nunca se enteraron, porque yo no quería hacerles daño. Yo regresaba a mi pareja y seguía tratándolo con todo el amor del mundo, porque sí estaba enamorada. Y, aunque no lo crean, sí estaba comprometida a esa persona. El trip, más allá de que considero que la monogamia es sólo un constructo social (ese es un tema para otro post), era mi ego, mi inseguridad, el no sentirme suficiente. Y eso sólo cambió cuando comencé a trabajar en mí. No me considero una mala persona, ser infiel no te hace una mala persona. Y se aplica también para los hombres.

Y para cambiar esto lo que se necesita es amor propio. Se oye fácil, pero es difícil. Se requiere de mucho trabajo, pero vale la pena. Es verse todos los días al espejo y decirte a ti mism@ “qué guap@ que estás”. Al principio no te lo vas a creer. Te vas a ver al espejo y verás todos tus defectos, tus marcas, tus rollos, estrías, arrugas, manchas, granos. Verás hasta el mínimo pelo y dirás que no eres guap@, que no vales la pena. Pero este es un ejercicio diario, en el que llegará un día en que veas lo que no te gusta de ti y te motives realmente a cambiarlo. Este no es un trabajo de una sola persona, it takes a village. Y esto no es magia, es el poder de la mente. No te voy a dar la cura milagrosa para salir de la depresión y de la inseguridad. No existe una pastilla que te haga feliz. Esto es un trabajo de años. A algunos se les hace más fácil, a otros más difícil. Muchos necesitan terapia, otros han encontrado ayuda en el PLN o en el mindfulness. Cualquier cosa que te sirva para mejorar tu imagen personal está correcta. Nos olvidamos siempre que, más allá de querer estar guapos, fitness, bellos, debemos trabajar en nuestra mente. La imagen interna y externa deben coincidir siempre.

TODAS HEMOS SALIDO CON UN MAMARRACHO, get over it, sanen, perdonen. Sobre todo porque tenemos en nuestras manos el futuro de nuestros hijos e hijas. Nosotras tenemos la misión de criarlos como adultos con responsabilidad afectiva, inteligencia emocional, comunicación asertiva, aunque a nosotros nos haya faltado. Si seguimos con los traumas del pasado, si vivimos repitiendo “todos los hombres son una mierda”, los chicos van a interiorizar que eso es lo “normal” y seguiremos generando hombres que “son una mierda” y, por ende, mujeres con problemas de inseguridad.

Como dije al principio, sí hay hombres, y mujeres narcisistas, con issues más heavys, no nos creamos centros de rehabilitación. Por más buenas intenciones que tengamos, no creamos que los podemos cambiar. Lo que estas personas necesitan es AYUDA PROFESIONAL, no un buen sexo para que quieran cambiar sus hábitos de mierda. Eso de que el hombre deja de valer verga cuando se engrupe, no es más que un mito, mis chiquEs…

No está demás recordarles mi lema de vida: esperar siempre lo mejor, pero estar preparados para lo peor. Pónganse las pilas!

martes, 4 de enero de 2011

PD.: Te amo...

Después de haber visto esta película completa (PS: I love you) por primera vez, se me llenó la cabeza de muchas dudas. Lloramos cada vez que vemos éste tipo de filmes. Nos encanta sentarnos a llorar por horas viendo the notebook, ghost, dear John, etc., y no sabemos ni por qué lo hacemos. Son historias de amores perdidos, tristes, pero, creo yo, que lo que más nos hace llorar es ese personaje masculino que tiene todo lo que una mujer quiere.
Nos mueve infinitamente ese galán de la sonrisa perfecta (no de dientes perfectos), mirada seductora, brazos que te pueden alzar sin esfuerzo alguno. Y no solo eso nos derrite, sino todo el derroche de amor que vemos a lo largo de la película. Esos detalles que todas quisiéramos tener. Ese beso “breath taking” (que nos roba el aliento) perfecto, tierno y a la vez excitante. Ese “te amo” conjugado con esa mirada que realmente nos hace sentir que nos aman. Esa manera de decir las cosas, hasta cuando pelean, que nos hace entender que aún cuando están molestos nos adoran sobre todas las cosas. Ese hombre que, a pesar de que sea un rompecorazones, nos hace sentir que somos únicas en el mundo. Y lloramos. Lloramos durante toda la película. Y me he dado cuenta que es porque nosotras queremos un hombre así. Vemos en la pantalla este “hombre perfecto” y nos preguntamos, ¿Dónde está el nuestro?
La verdadera pregunta es si realmente existe un hombre así. No creo que pueda resignarme a creer que no existe. Todo el mundo trata de hacerme “poner los pies sobre la tierra” pero, no creo que sea mucho pedir que un hombre sea así, de vez en cuando, por lo menos. Creo que no son menos hombres si tomas de la mano a tu enamorada en la calle, o si la abrazas, o la besas delante de quién sea. Me he dado cuenta que el machismo en nuestra sociedad está marcado en muchas otras áreas. Mucho más en ésta. No les cuesta nada mostrar afecto de vez en cuando. Claro que también hay mujeres a las que no les gustan estas demostraciones de afecto públicas. Una cosa es “destramparse” públicamente y otra muy diferente es demostrar afecto. No sé qué pasa por sus cabezas, aunque creo que tiene mucho que ver con la idea de no querer parecer “mandarinas”. No creo que sea mucho pedir que demuestren que nos quieren de vez en cuando. Las mujeres, por naturaleza, somos mucho más demostrativas que los hombres, eso es obvio, pero, tampoco pueden valerse de eso para excusarse de que no hacen absolutamente nada para retribuir lo que hacemos por ellos.
Estoy consciente también que para los hombres es más difícil pensar en detalles que realmente nos hagan felices. Nosotras nacimos con un gen de creatividad que ellos no tienen. Pero, por Dios, no es tan difícil. Lo único que tienen que hacer es escucharnos. Y ver, que la mayoría de detalles que tenemos con nuestra pareja son los que, probablemente, queramos para nosotras también. Una buena canción dedicada, un mensaje cariñoso al comenzar el día, un te amo, un me muero por ti, es lo único que necesitan para demostrarnos que nos quieren. Comenzaré a dirigir mi discurso a los hombres en general. Olvídense de regalos caros, que si bien es cierto, están bien de vez en cuando, pero que no nos demuestran nada de afecto. No se partan la cabeza pensando en bajarnos el sol, la luna y las estrellas físicamente, entiendan que lo pueden hacer bien con un beso, un abrazo, una caricia o simplemente una mirada. Consíganse un cancionero de las letras más “baja calzón” en la historia (diferentes en cada mujer) y hagan lo que dice cada una de las estrofas. Escuchen y vean películas “de peladas” de vez en cuando. Por Dios, esfuércense de vez en cuando. Éste es uno de los problemas más frecuentes de las relaciones de hoy.
Claro que está mal que nosotras los comparemos con los galanes de las películas, al fin y al cabo ellos son inventados por la psiquis de algún cursi escritor que sabe que logrará el efecto hipnotizador con su personaje, pero, no les duele a ustedes cuando alguna mujer que conocen dice: ¿Qué ya no existen más hombres así? Sé que los hombres muestran su amor de manera diferente que las mujeres pero, no creo que sea justo que nosotras nos conformemos aceptando su forma bizarra de demostrar afecto. No hay nada de malo en querer ser apapachadas, agasajadas, amadas, por el resto de nuestras vidas. No puede ser que quieran que aceptemos que el equivalente de “estás guapo”, que nosotras decimos, sea para ustedes “estás rica”.
Lo que ustedes son realmente es lo que nos enamora, pero la manera en que nos demuestran que nos quieren, es lo que nos mantiene a su lado. Esa seguridad de que, ante sus ojos no hay nadie más. Ésos celos que nos demuestran de vez en cuando, obviamente no enfermos. Esos besos, esas caricias, ese simple “tu mano sobre la mía”, son lo que nos mantiene cerca y satisfechas.
En un momento alguien me dijo “estoy loco por ti” y a mí me pareció un lindo detalle, pero en el momento en que yo dije “me muero por ti” recibí la peor respuesta: “cuidado me asustas”. Ahí está la diferencia entre hombre y mujeres. Ya sé que no pensamos igual, pero ¿Por qué se les hace tan difícil entender que nunca nos vamos a resignar a que nos den sobras? Porque eso son para nosotras, sobras de su potencial creativo para demostrarnos si nos aman, nos quieren o simplemente están interesados. Si yo digo me muero por ti, lo único que quiere decir es que me gustas mucho, y el trasfondo de esa frase es, que si la digo es porque me muero por escucharla. No hay nada malo en decirlo o demostrarlo. En el momento en que se limitan, todas estas demostraciones se atrofian. “Si no lo usas, se atrofia”. Nunca van a hacernos felices, porque siempre, SIEMPRE, vamos a querer que se nos demuestre y reafirme, el cariño o amor, que sienten por nosotras. Creo, que son muy pocas las mujeres que se resignan a la manera en que los hombres actúan, y he ahí la mayor parte de los problemas en las relaciones. Y aún así en una relación que está empezando, hay maneras de demostrar interés: “estuve pensando en ti todo el día”. Inventen algo, o pregunten por último, pero no se queden con esa actitud fría que tienen muchos.
ENTIENDAN CARAJO… Para nosotras no es suficiente saber que nos quieren. Una mujer quiere saber que ESTAS LOCO POR ELLA, que no hay otra más que pueda ocupar su lugar, que es especial. Y sobre todo, que es prioridad en tu vida.
Todas morimos por encontrar ese que en cada carta escriba:
PD: Te amo…

lunes, 8 de noviembre de 2010

¿Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte?

Creo que todos, en algún momento hemos escuchado: "¿Quién entiende a los hombres/mujeres?". Esta, en mi opinión, es una excusa para ocultar descaradamente que no tenemos realmente la capacidad de comprometernos a lo que exigen las relaciones de pareja.
Yo me he dado cuenta que el comportamiento humano por géneros es fácil de descifrar. Los hombres lo que quieren es una mujer que, a nivel inconsciente, les recuerde a su madre o al modelo femenino que han abrazado en su niñez. Una digna "hembra" que encaje completamente en el prototipo de la mujer perfecta. Alguien que en su momento sea una "chola que se respeta" que los acompañe al estadio y que insulte con ellos; que se preste para ir a comer a la caraguay un buen encebollado luego de una buena farra; que chupe sentada en una chancleta en la tienda del barrio; pero que a la vez muestre su lado tierno, delicado y detallista, esa mujer que puedes presentar a tus padres sin miedo al qué dirán; que sea la envidia de tus panas, que se comporte como una princesa cuando deba hacerlo; y por sobre todo que sea una diosa en la cama y que no tenga tabúes sexuales. Obviamente es un "plus" que sea inteligente y que a parte de eso tenga un cuerpazo. En pocas palabras que sea TODO TERRENO, a la cual puedas llevar a jugar paintball y a cenar en el Hilton y nunca perderá el "glamour".
Las mujeres en cambio buscan (me excluyo porque pienso que soy un poco rara en este tema) un hombre atento, que no diga malas palabras, que sea inteligente, divertido, caballeroso, detallista, que recuerde fechas importantes y que le caiga bien a sus amigas. Que busque un futuro junto con ella, que sea emprendedor y ambicioso. Y si, por encima de todo esto no la cuernea, obviamente es un "plus".
¿Les gustó lo que acabo de escribir? Pues, ¡estamos todos mal!. Si se dan cuenta muchos se sentirán identificados con todo lo que acabo de describir. Claro, buscamos a la persona perfecta, que se ajuste lo más posible a nuestro estereotipo de belleza. No nos damos cuenta que estamos puntualizando exactamente lo que somos nosotros. Buscamos personas que bien podrían ser un reflejo de nuestras vidas. Por eso es que la mayoría de relaciones fracansan. Llega un punto en que lo similar aburre. Está bien que compartamos intereses pero, somos individuos, cada cual tiene un caracter, aspiraciones y pensamientos diferentes, no somos un colectivo zombie donde todos sentimos y pensamos exactamente de la misma manera.
Creo que la clave para cualquier relación es aceptar, comprender y aprender a amar. Y por último, si no te gusta esa persona con quién estás, ¿para qué sigues con ella/él?. Lo peor que se puede hacer es tratar de cambiarla para que se amolde a tus necesidades o vivir deseando que esa persona se vuelva otra. Vivir frustrado es lo peor que te puede suceder (I've been there), vivir queriendo escapar o que las cosas cambien radicalmente de un momento a otro. Cada cual tiene la capacidad de cambiarse a sí mismo. Tú no puedes cambiar a nadie más, esa persona debe querer cambiarse a sí mismo.
Aprendan a conocerse en vez de tratar de amoldarse el uno al otro...